En el marco de la protestas de las universidades publicas, en contra de la reforma a la ley 30 que busca privatizar la educación colombiana más de lo que esta. Algunos estudiantes de la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP) decidieron protestar de una manera poco usual en esta ciudad tan conservadora.
Ese fue el caso de la besaton por la educación. En donde varias parejas en la plaza de Bolivar se besaron por 20 minutos seguidos. 20 MINUTOS! Bajo el sol de las 3 de la tarde. Una tarea que seguro dejo agotada y excitada a más de una pareja.
Con algo de tardanza empezó el evento. Pero desde la hora estipulada ya se veían algunas parejas a la espera y en sus caras el deseo...
Y por su puesto algo que no puede faltar el cualquier evento colombiano... Los sapos, sampaos' chismosos, que seguramente eran muchos más que los que llevaban la labor de defender la educación a punta de mordisquitos en los labios y una que otra lengua traviesa.
Aplausos a los compañeros de la Universidad Tecnológica de Pereira. En la que cada día y con el calor de la lucha se generan nuevos y llamativos espacios para defender, nuestra educación, nuestros derechos.
Desde hace una semana más o menos los medios republicanos y democratas americanos empezaron con su campaña mediática alrededor del acontecimiento del “9-11” Ese suceso de dejo una notoria marca en la memoria de toda la humanidad. Marca que no hubiera sido posible sin los constantes ataques de los medios de comunicación. Documentales, crónicas, teorías de la conspiración y uno que otro comentario de los fanáticos religiosos que juraban y comían mocos de ver la imagen de un supuesto Santanas en el humo que salía de las torres.
En el año de 1973 en Chile se dio lugar a uno de los eventos más nombrados pero a la vez más olvidados. Un evento que no va más allá de nuestros libros de historia en nuestros colegios.
Por allá seguro cando estábamos en noveno o decimo grado habremos escuchado por primera vez el nombre de Augusto Pinochet. Un dictador chileno de la extrema derecha. Pero no más.
Salvador Allende era en ese entonces el presidente de Chile. Presidente que fue derrocado y asesinado en el palacio de la moneda por el golpe militar de Pinochet.
La presidencia de Allende representaba para muchos una nueva era, una era de prosperidad de equidad, de oportunidades para el obrero de la clase media baja y baja. Y por otro lado era una gran amenaza para los ricos del país.
Tal vez una de las dictaduras de los nuevos días en donde se violaron por cantidades y de diversas formas los derechos humanos; Esa fue la dictadura de Augusto Pinochet; Dictadura y golpe que fue auspiciado por el entonces presidente de EEUU Richard Nixon. Uno de los pillos e iguazos más grandes que pudo tener tanto poder como lo es la presidencia de ese país.
El llamado es al pueblo latinoamericano. Un llamado para que no seamos ajenos a nuestra propia historia! Que nos fijemos más en nuestro pasado que en el de un país que ha sido el precursor de males y violaciones de derechos humanos en el mundo.
En ningún momento quiero decir que hay que ignorar los acontecimientos de 9-11 sobre todo cuando se conoce que muchos de los afectados eran hermanos latinoamericanos. Ni mucho menos crear un odio en contra del pueblo americano, que en muchas ocasiones también son victimas de sus gobernantes.
No es una cuestión de ser mamertos ni tener una concepción “antiyanqui” o como muchos otros dirían “melifluos terroristas apátridas” Es el echo de conocer nuestra historia, de ir más allá de nuestra pantalla de televisión y los documentales de Discovery Y National Geography; Que por cierto alguna gente me produce risa al sentirse ellos unos intelectuales de primera, por ver estos dos canales.
Saludos y abrazos a nuestros hermanos chilenos que actualmente están defendiendo y luchando por una educación gratuita y de calidad. El progreso de un país es directamente proporcional a la educación que sus jóvenes tengan, desde la academia, desde la humanidad y la conciencia social.
Juancho S. Bernal
11.09.11
Documental sobre el golpe militar de Pinochet a Salvador Allende